convento de santo domingoTrabajos de Restauración

koricancha, convento santo domingo

Terremotos de 1650 y 1950

Con el terremoto de 1650 “el convento de Santo Domingo cayó todo él, sin quedar iglesia, celdas o claustros ni cosa alguna en que pudieran refugiarse. Los religiosos se acomodaron en unos corrales y huerta, sacando las imágenes de nuestra Señora del Rosario y otras imágenes a un toldo......” (Esquivel y Navia).

Hacia 1680 se comienza los trabajos de construcción de la nueva iglesia que es la que existe hasta la fecha con algunos cambios producto de los trabajos de reconstrucción por el terremoto de 1950.

El Convento de Santo Domingo fue el edificio religioso que más graves daños sufrió en Cusco con el terremoto de 1950 alterando seriamente la estructura del edificio:
• Se derrumbaron los arcos de la torre sobre la portada oriental. Aproximadamente 2800 toneladas de la obra de mampostería de la torre quedaron sobre el coro y las naves laterales.
• El crucero sufrió destrucciones considerables. El ángulo noroeste se inclinó hacia el exterior, poniendo en peligro la estabilidad de la parte occidental de la iglesia.
• En el ábside, el muro de fondo se resquebrajó y el balcón que dominaba la ciudad cayó hecho pedazos.
• A su vez, la sacristía amenazaba con desplomarse debido al hundimiento del terreno de la colina hacia el cauce del río Huatanay.
• En el claustro principal, todos los arcos se desajustaron, siendo las galerías meridional y occidental las que más graves daños sufrieron. Todos los aposentos del segundo piso del claustro principal quedaron inhabitables.
• En la sala capitular abovedada, a la que da acceso la galería occidental, los muros incaicos del llamado Templo de la Luna sufrieron en tres lienzos un ligero deslizamiento en las hiladas. En el muro septentrional hay una grieta que mide 6 mm.; en el ángulo sudeste, las hiladas se agrietaron en hendiduras zigzagueantes de 8 mm. de anchura.

Por tal motivo, la UNESCO envía al Perú en 1951 una misión dirigida por George Kubler. La misión no dispuso en Cusco de tiempo suficiente para investigar detenidamente toda la construcción iniciando solamente el estudio de los cimientos del crucero y del ábside que habían sufrido daños considerables.

En agosto, las autoridades permitieron que se hicieran excavaciones en esta parte de la iglesia. Aproximadamente el 90% de las piedras esculpidas que formaban los arcos de la torre se recuperaron de los escombros. En su mayoría estaban intactas. El cuerpo de la torre se recubrió de un tejado provisional. En el claustro principal se desmontaron los tejados en mal estado y se sustituyeron con una cubierta de metal. En el crucero, los muros que amenazaban ruina se apuntalaron por dentro y por fuera.

Las excavaciones permitieron descubrir muros incaicos enterrados. La iglesia descansa sobre una serie de criptas sepulcrales de la época colonial (siglo XVII), de las que cuatro se pusieron al descubierto. De las dos criptas que hay debajo del altar mayor, la del lado septentrional hubo de repararse en su extremo occidental, donde se habían derrumbado las dovelas. El muro macizo del fondo del ábside, que ejercía una acción de presión sobre el muro incaico de trazado curvilíneo, fue aligerado mediante la eliminación de 20 metros cúbicos de mampostería. UNESCO

Informe de la misión enviada por la UNESCO en 1951 por George Kubler

Oscar Ladrón de Guevara

koricancha, convento santo domingo

Es Óscar Ladrón de Guevara quien realiza en la década de los cincuenta y sesenta trabajos de restauración por encargo de la UNESCO, y bajo la dirección del arqueólogo cusqueño Luis Pardo. Siguiendo las propuestas de Kubler, excava el atrio en la entrada de la iglesia encontrando bajo el piso moderno los cimientos de un muro inca. A su vez excava el patio del primer claustro encontrando cimientos de muros teniendo por primera vez una idea del área original de la cancha incaica. Otro hallazgo importante fue el descubrimiento de canales hacia el sur del llamado Templo de las Estrellas. Uno de los objetivos principales del trabajo de Ladrón de Guevara fue el reconstruir, en cuanto fuera posible, los recintos originales del Koricancha, aún a costa de las construcciones menos antiguas. De esa manera, el muro perimétrico oeste fue liberado de paredes más recientes, así como la restauración de los muros antiguos de los recintos inca utilizando nuevos materiales.
Se limpió el estuco que cubría los parámetros interiores y exteriores de los muros que habían permanecido en pié, para posteriormente iniciar su restauración, empleando los mismos elementos antiguos encontrados in-situ y en otros labrando y relabrando piezas, utilizando el mismo material. El arquitecto Guevara manifestó haber descubierto un piso inca frente al M.F del recinto R-1 y R-2.

Posterior a los trabajos de conservación y restauración del Koricancha, en la década del setenta Raymundo Béjar realiza nuevas exploraciones con fines de conservación. Localiza en el patio del templo “un fragmento de muro rústico encontrado debajo de un muro inca [...] más el hallazgo de cerámica del tipo Killke en abundancia en un estrato definido, nos demuestra que corresponden a una ocupación pre-inca”. Finalmente, en la década de los ochenta se realizaron nuevos trabajos de reconocimiento y conservación, reparando el piso de la iglesia y reemplazándolo en la mayoría de los casos con nuevas losetas, así como el muro perimétrico oeste, en su parte inferior.