Lima,Domingo 12 de Agosto del 2001
 
 
El secreto de la Chinkana
12/8/2001

Durante años se ha hablado de un túnel que cruza por debajo de la ciudad imperial, supuestamente usado por el inca como ruta de escape en caso de peligro, y el cual escondería un magnífico tesoro de piezas de oro sólido.

La leyenda podría convertirse en realidad de llegar a buen término la aventura exploradora de un grupo de expertos internacionales y peruanos, dispuestos a desentrañar los misterios que se esconden bajo suelo cusqueño.

Cuenta la historia que en 1890 un jovencito cusqueño ingresó a la Chinkana (“laberinto” en quechua) Grande, ubicada en Sacsahuamán, y horas después salió por una abertura que daba al interior del Coricancha llevando consigo un choclo de oro, proveniente de un supuesto tesoro inca y que fue fundido para hacer la corona de una imagen del convento de Santo Domingo.

Esa habría sido la primera información oficial sobre la existencia de un túnel de por lo menos dos kilómetros de largo, que cruzaría por debajo de la plaza principal del Cusco conectando Sacsahuamán y el Coricancha, antiguo templo del sol sobre el cual los españoles edificaron el convento de Santo Domingo durante la Colonia.

Sin embargo, antes de eso los cusqueños ya hablaban de un túnel que era utilizado para los ritos de iniciación previos a la consagración del inca como representante único del sol en la tierra y jerarca absoluto del imperio.

Todo esto cobra actualmente especial vgencia porque hace algunos meses la sociedad científica Bohic-Ruz suscribió un convenio con el INC del Cusco, para iniciar una serie de exploraciones en Sacsahuamán y el Coricancha a fin de descubrir las dos entradas del mítico túnel incaico que incluso tendría ramificaciones hacía otros puntos de la capital imperial.

De acuerdo con el físico español Jordi Valeriano, miembro de Bohic-Ruz, el pasaje se encontraría a 200 metros de profundidad, pasando por debajo de la plaza principal del Cusco.

Caverna detectada

Hasta el momento, las excavaciones en el Coricancha han permitido sólo hallar una cripta colonial clausurada en el siglo XVII. Pero utilizando un radar especial para hacer un mapa tridimensional del suelo del lugar se detectó una extensa caverna subterránea. Esto ha llevado a los exploradores a suponer que se encuentran cerca de dar con la entrada principal del túnel. Paralelamente a estos trabajos se inició la búsqueda de la otra entrada del túnel, en Sacsahuamán. El punto de partida fue la llamada Chinkana Grande, una especie de cueva ubicada en uno de los extremos de la fortaleza.

Valeriano explica que se ha excavado a 10 metros de profundidad, habiendo encontrado sólo tierra y filtraciones de agua. No obstante, el especialista sostiene que las pruebas de alta tecnología realizadas en la zona hacen prever que -al igual que en el caso del Coricancha- falta poco para encontrar la ruta del laberinto subterráneo.

El científico sostiene que para el equipo -integrado por 35 profesionales entre arqueólogos, físicos y arquitectos peruanos y españoles-, no existe la menor duda con respecto a la existencia de la Chinkana del Inca.

De tener éxito su misión, estaríamos ante un importante descubrimiento que podría develarnos el misterio que ha permanecido por siglos en las sombras de este pasaje subterráneo.


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